
Pues definitivamente tenia que haber algo de esto. Y que manera de rajarse para el April`s Fool. Link.

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Despues de su gran Lanzamiento, como pasa con cualquier gadget actual no podian faltar… los jueguitos (ocho para ser presisos). Link de Video Aca.

Pues si aparentemente existe vida despues de “Alice”. Dale un vistazo al trailer de la proxima pelicula de Milla Jovovich. Link.

El hecho de que sea imposible ver una reina y su comparsa en la entrada del Carnaval de Oruro o una diablada en la entrada del Carnaval de Santa Cruz, pero que aparezcan ambas en el Corso de Corsos de Cochabamba; no es casualidad. Esta ciudad ha sido un lugar de apertura a la diferencia y la diversidad, contrariamente al carácter cerrado y comprometido de los otros dos carnavales del eje central.

En Oruro el Carnaval es producto de la integración entre el mundo andino y la cosmovisión occidental europea. La presencia de la Virgen del Socavón como figura y motivo central de la fiesta es la señal de la poderosa presencia de la religión católica. Por otro lado, la figura contrapuesta de la diablada y su alegoría como opuesto complementario y presencia del mal, son prueba de la sobrevivencia de una cosmovisión que no concibe el bien separado del mal. Es otra forma de ver el mundo.
A esto se suma el compromiso asumido por la declaración del Carnaval de Oruro como “Patrimonio cultural intangible de la humanidad”. Los orureños cuidan que sus manifestaciones de fe a la Virgen y la identidad consagrada internacionalmente, sean las razones para preocuparse por la preservación arraigada de tradiciones. Una bella reina ostentando su cuerpo y su comparsa serían una aberración en este carnaval. En la parte oriental del eje, el compromiso no es religioso confesionalmente, aunque todo carnaval es parte del calendario católico. La configuración de una región próspera durante las últimas décadas del siglo XX forzó la construcción de un carnaval que recuperó ritmos tradicionales como el taquirari, la chovena y el erotismo y la exaltación de la belleza de grandes carnavales como los del Brasil, en contraste con el mundo andino. El compromiso de los cruceños es la diferencia con los “collas” y la necesidad de construir lo propio. Para este carnaval el motivo central de su celebración es su reina y sus comparsas. En su lógica es imposible admitir diablos, morenos, caporales, copleros vallunos o llameros. Es una presencia prohibida con total convicción.
Pero en los valles todo es posible. Cochabamba fue un lugar de integración desde épocas precolombinas. La arqueología demuestra que por aquí pasaron y desarrollaron actividades pueblos del oriente, Chaco, otros valles y obviamente los andinos de todos lados. Su corso mantiene ese carácter tolerante, una semana después de los dos primeros como un cierre nacional que recibe orientales, andinos, vallunos, yungueños, chapacos y otros. Aquí es posible encontrar rasgos de la religiosidad orureña con su misticismo de opuestos complementarios, así como la alegría y la belleza orientales, la tradicional serpiente de Okinawa, la gracia del carnaval tarijeño o la crítica política de las coplas del antiguo corso cochabambino; sin ningún problema de intolerancia ni compromiso con algún motivo central. Los cochabambinos son más libres en ese sentido, les interesa la fiesta y la interacción lúdica. Su compromiso es con la libertad y la tolerancia, tal vez ahí venga esa fama de ser Carnaval de la integración.
Lo que existe en los tres carnavales, con las particularidades tradicionales o inventadas, es la fiesta, como un tiempo y lugar de comunicación alegórica que recurre a figuras y fantasmas colectivos que emergen del pasado y se mezclan con los deseos y sueños del futuro en escenarios del presente. La comida y la bebida están presentes como siempre lo estuvieron desde los carnavales de la antigua Roma o de la Europa medieval, donde lo más importante siempre fue la renovación de la relaciones sociales, en clima de abolición de las diferencias, exceso de risa para transgredir las culturas oficiales, conciencia política para cuestionar al poder y ampliación de la comunicación humana, como necesidad de renovación y reinvención del presente.
Me parece muy buena perspectiva, sobre todo en estos tiempos de intolerancia
El Jueves 09 de Septiembre de 2010 a las 7:12 pm